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¿Se puede vivir sin educación pública? En Río Negro parece que si.

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Escuelapublica1 

En la Provincia de Río Negro todavía no iniciaron las clases. Formo parte de los docentes que hace más de un mes estamos ejerciendo nuestro derecho a huelga en defensa de la Educación Pública. Si, que se entienda bien, no es “solo por el sueldo”, es por la defensa de la Educación Pública. Luego de tantos días de paro y de un continuo pedido de diálogo, el gobierno provincial aceptó sentarse con nuestros representantes, pero para dialogar se necesitan dos que escuchen, y el gobierno llegó con una propuesta pre elaborada con muchas exigencias y sin escuchar ninguno de nuestros reclamos. Más allá de esta desidia, repetida en la mayoría de los gobiernos provinciales y nacionales, lo que más me llama la atención es el desinterés, la poca importancia que evidencia la mayoría de la sociedad con respecto a la educación. Me pregunto ¿cómo llegamos a esto?. Hagamos memoria. Los procesos socio – políticos de corte neoliberal ocurridos a nivel mundial en las últimas décadas originaron las transformaciones estructurales necesarias para imponer un modelo de acumulación basado en la valorización financiera y que hoy hace aguas por todos lados. En Argentina, la aplicación de estas ideas neoliberales implicó la destrucción del modelo de desarrollo industrial y de sustitución de importaciones, marcándonos el camino del ajuste, la apertura del mercado interno al comercio internacional, la flexibilización laboral, desocupación, precarización del empleo, masiva privatización de las empresas estatales, etc. Cuando Paviglianiti analiza las tendencias político educativas en la configuración del sistema educativo argentino, señala el paso de la Principalidad del Estado como agente principal en materia educativa, al rol de Estado Subsidiario. Producto de este proceso en el colectivo social la educación deja de percibirse como un derecho social, y pasa a considerarse como una mercancía más a ser negociada con el resto de los bienes de mercado. Solo así puede explicarse el desinterés que experimento en mi provincia a más de un mes del conflicto. Me pregunto y les pregunto ¿a quién o quienes les importa y por qué razones? El reclamo que hacemos los docentes aparece repetitivo solo porque nunca fue escuchado. Discrepo con algunos de mis compañeros cuando plantean que no existe una política educativa provincial y nacional. Existen y son muy claras: políticas de delegación de responsabilidades del Estado en manos privadas; políticas de recentralización de decisiones, control y recursos; políticas de fortalecimiento de la escuela pública de gestión estatal (no ya escuela pública estatal común y universal) como red de seguridad de contención de la pobreza (asistencialismo); políticas de mercantilización de la escuela; políticas de control y disciplinamiento de las escuelas; políticas de precarización del trabajo docente. ¿Como se reflejan estas políticas en la práctica cotidiana? En el estado de las escuelas: se caen a pedazos; en la inexistente capacitación docente; en la falta de materiales didácticos; en la ausencia de equipos interdisciplinarios que auxilien a nuestros alumnos con los graves problemas familiares y de convivencia; en la pérdida de confianza y descreimiento hacia las posibilidades reales de la educación en la formación de las personas. Este último punto es el más triste, junto a la indignación por la desidia del gobierno asistimos a la preocupación pasiva de los padres y del resto de la sociedad que no está afectada directamente. Grupo que si actúa activamente cuando sufren los cortes de ruta protestando airadamente porque se violan sus derechos. ¿Y el derecho a la educación? Ah, claro, me olvidaba, ya dejó de considerarse derecho, como la mayoría de los derechos colectivos, aplastados por el peso de los derechos individuales. Y aquí estamos, todavía sin clases y sin que nuestros reclamos sean escuchados. Por eso ante la pregunta ¿se puede vivir sin educación pública?, la primera respuesta sería: si, se puede. Las escuelas privadas empezaron en tiempo y forma, para eso las subsidia el Estado, por eso aumentaron las cuotas más allá de lo que marca la ley y sin embargo no tienen sanciones.Escuelapublica2 El mensaje es muy claro: el que quiera educación, que se la pague, y si no te alcanza, y bueno, ajo y agua decía mi abuelita. El tema es que no queremos, el problema es que todavía existen personas en esta sociedad para las cuales la educación es y debe seguir siendo un derecho social. La mayoría de los docentes que estamos protestando somos un producto de la escuela pública, nuestra identidad está forjada por la escuela pública y no concebimos un mundo más justo y democrático sin ella. Por eso la fuerza de los compañeros que están en el piquete de Chichinales, por eso es que todos los días llegan a ese piquete docentes de todas las localidades, por eso el “aguante” y el merecido reconocimiento a su valor. Porque sabemos que la lucha va más allá del sueldo, la lucha es por la defensa de la Educación Pública. Para nosotros está claro, ¿y para vos?

1 comentarios :

Anónimo dijo...

Muy buena reflexión Fabi!!! Me gusto el analisis de derechos privados vs derechos sociales. Lamentablemente en la actualidad el individualismo - producto de las políticas neoliberales impuestas por el Menemismo - esta por encima de los derechos sociales.
Miguel