Gaviot's

Blogfolio





"There's a space between where you are now and where you want to be, ought to be, are capable of being." 

          Me gusta esta frase de Seth Godin porque se mueve, o así la percibo a través de las características del estar/siendo que brinda el idioma inglés. Se mueve porque también me muevo a través del devenir de mis decisiones, elecciones que trata de achicar ese espacio entre quien estoy siendo y quien estoy queriendo ser y soy capaz de ser. Pero también me gusta como termina la frase Godin: "Your problem might not be that you're not trying hard enough. It might be that you're seeing the opportunity in the wrong way." Maybe.

          David Foster Wallace es uno de mis escritores favoritos. Disfruto sus novelas y sus artículos, pero también me gusta escuchar sus entrevistas o el famoso discurso para graduados del 2005 "This is water". Hoy encontré un video sobre este discurso, que me parece una buena interpretación de sus palabras. Y viéndolo no puedo dejar de pensar en Ayax, el héroe indomable de la épica griega, superado sólo por Aquiles. La obra de Sófocles lo presenta como un príncipe intrépido y valiente, de caracter temperamental, pero también como uno de los únicos que rechazó el favor de los dioses en el campo de batalla. Y eso de alguna manera lo hacía libre, ya que en la sociedad griega que lo rodeaba las personas no solían cuestionar el inflexible entramado social al que pertenecían. Ayax se siente fuera de las leyes del universo que lo rodea, fuera del entramado de las fuerzas de los dioses y de la naturaleza. Por eso su trágico final no podía ser otro que el suicidio, porque con este acto imperdonable para los griegos, reivindica de alguna manera su propia voluntad. Quizá me acordé de Ayax porque David Foster Wallace también se suicidó, se ahorcó en el 2008 después de pelear contra la depresión durante más de veinte años. Pero además porque en el discurso habla de nuestra predisposición a la "adoración" de los dioses modernos y de la libertad que también tenemos para elegir.



Leo en el blog de Rodrigo esto que dice Borges sobre el placer de la lectura: "Ya sabe usted que soy profesor de literatura inglesa y americana, y les digo a mis alumnos que si comienzan un libro y se dan cuenta después de quince o veinte páginas que el libro es una tarea pesada para ellos, que entonces dejen ese libro y ese autor a un lado por un tiempo, porque no les hará ningún bien (...) Lo que yo deseo es que se enamoren de la literatura inglesa o americana (...) No tienen que preocuparse de fechas (...) No les preguntaré las fechas de un autor, porque entonces me las preguntarían a mí y no sabría contestarles (...)"
No puedo evitar pensar en los libros que leí porque "debía" y no disfruté como pude haberlo hecho. Todavía me pasa.

En Xataca publican un muy recomendable artículo para señalar la importancia de tener una buena postura cuando nos sentamos frente a la computadora. En mi caso paso muchas horas frente al monitor, y es una batalla que tengo que librar todo el tiempo, ya que suelo adoptar la postura "desparramada sobre la silla" y ni siquiera me doy cuenta. Comparto el video que acompaña la publicación:
Leyendo un  artículo de Castañeda y Adell, "El desarrollo profesional de los docentes en entornos personales de aprendizaje (PLE)", acepto el desafío de reflexionar sobre mi propio Entorno Personal de Aprendizaje (PLE). Luego de hacer la lista de las herramientas / estrategias que utilizo, las organicé en base a los tres tipos que proponen los autores: herramientas y estrategias de lectura, herramientas y estrategias de reflexión; herramientas y estrategias de relación. A continuación comparto el resultado:

Mi PLE



          Hoy, 160º aniversario del nacimiento de Freud, recuerdo sus cuestionamientos sobre el precepto «Amarás al prójimo como a ti mismo» Dice "Este ser extraño no sólo es en general indigno de amor, sino que -para confesarlo sinceramente- merece mucho más mi hostilidad y aun mi odio. No parece alimentar el mínimo amor por mi persona, no me demuestra la menor consideración. Siempre que le sea de alguna utilidad, no vacilará en perjudicarme, y ni siquiera se preguntará si la cuantía de su provecho corresponde a la magnitud del perjuicio que me ocasiona. Más aún: ni siquiera es necesario que de ello derive un provecho; le bastará experimentar el menor placer para que no tenga escrúpulo alguno en denigrarme, en ofenderme, en difamarme, en exhibir su poderío sobre mi persona, y cuanto más seguro se sienta, cuanto más inerme yo me encuentre, tanto más seguramente puedo esperar de él esta actitud para conmigo. Si se condujera de otro modo, si me demostrase consideración y respeto, a pesar de serle yo un extraño, estaría dispuesto por mi parte a retribuírselo de análoga manera, aunque no me obligara a ello precepto alguno." Por suerte también recuerdo a Kierkegaard cuando decía "La hazaña suprema que un hombre puede realizar es sin duda alguna la del amor al prójimo, por muy ridícula, humillante e inoportuna que esta hazaña pueda antojársele al mundo. Después de todo, lo supremo tampoco ha sido nunca algo que se adecuara muy bien a las circunstancias de la vida en el mundo, sino que siempre será algo que al mismo tiempo es muy poco y demasiado." Y así paso mis días, oscilando entre Freud y Kierkegaard....